Dos recetas que no podéis dejar de hacer y disfrutar en vuestros aperitivos.
INGREDIENTES:
* 300 g de harina de trigo todo uso
* 200 g de harina de espelta integral
* 400 g de agua
* 200 g de masa madre activa
* 10 g de sal
* 60 g de aceite de oliva virgen extra
* 100 g de mix de semillas tostadas y trituradas
Si no tenéis masa madre activa, podéis sustituir los 200 g de masa madre por un prefermento de levadura tipo poolish, o utilizar el descarte de masa madre junto con 1 g de levadura fresca.
Preparación:
Mezclamos todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y dejamos reposar 20 minutos.
Hacemos unos pliegues a la masa, formamos una bola y la colocamos en un recipiente previamente untado con aceite.
Tapamos y dejamos reposar en la nevera de un día para otro.
Al día siguiente, sacamos la masa y observaremos que ha fermentado, no mucho, pero sí se notará que tiene aire; la extendemos con un rodillo hasta dejarla de aproximadamente 1 cm de grosor.
Cortamos tiras del tamaño que queramos (las mías de 10-15 cm) y las colocamos sobre una bandeja.
Tapamos y dejamos reposar unos 30 minutos.
Horneamos a 200 ºC, calor arriba y abajo y sin ventilador, durante unos 25-30 minutos, o hasta que estén bien dorados y crujientes.
Dejamos enfriar completamente y los guardamos en una lata de metal bien cerrada.
❗️Se conservan crujientes durante semanas gracias, entre otras cosas, a la baja humedad del producto y a la fermentación con masa madre.
Aunque os digo una cosa… ¡Dudo mucho que os duren tanto!
INGREDIENTES:
* 300 g de harina de trigo todo uso
* 200 g de harina de espelta integral
* 400 g de agua
* 200 g de masa madre activa
* 10 g de sal
* 60 g de aceite de oliva virgen extra
* 100 g de mix de semillas tostadas y trituradas
Si no tenéis masa madre activa, podéis sustituir los 200 g de masa madre por un prefermento de levadura tipo poolish, o utilizar el descarte de masa madre junto con 1 g de levadura fresca.
Preparación:
Mezclamos todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y dejamos reposar 20 minutos.
Hacemos unos pliegues a la masa, formamos una bola y la colocamos en un recipiente previamente untado con aceite.
Tapamos y dejamos reposar en la nevera de un día para otro.
Al día siguiente, sacamos la masa y observaremos que ha fermentado, no mucho, pero sí se notará que tiene aire; la extendemos con un rodillo hasta dejarla de aproximadamente 1 cm de grosor.
Cortamos tiras del tamaño que queramos (las mías de 10-15 cm) y las colocamos sobre una bandeja.
Tapamos y dejamos reposar unos 30 minutos.
Horneamos a 200 ºC, calor arriba y abajo y sin ventilador, durante unos 25-30 minutos, o hasta que estén bien dorados y crujientes.
Dejamos enfriar completamente y los guardamos en una lata de metal bien cerrada.
❗️Se conservan crujientes durante semanas gracias, entre otras cosas, a la baja humedad del producto y a la fermentación con masa madre.
Aunque os digo una cosa… ¡Dudo mucho que os duren tanto!
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